Para ti, mamá.

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  1. Mírame mamá… ¡Ya estoy aquí!

Recién nacida.

Mi primer contacto eres tú, madre.

“Reconozco inmediatamente tu olor tan especial, y siento tu abrazo nervioso, que inmediatamente calma mi llanto de recién nacido, adormentando mis temores. Ese cordón umbilical que nos ha unido durante tantos meses, se corta físicamente, pero seguirá uniéndonos para siempre”.

Así, podríamos empezar a contar nuestra propia historia cada ser humano. Iguales al nacer e iguales al morir.

Aquí, en el nacimiento, cada uno empieza una historia diferente.

Es el amor de nuestras madres el mejor alimento.

Quiero que sepáis que doy cabida a todas. Las biológicas, las adoptivas, las que se ocupan de nosotros cuando ellas ya no están; porque sí amig@s, algunas no podrán abrazar a sus hijos al nacer, y alguien ocupará ese lugar, para dar amor a este recién nacido.

Nuestras madres son las que están ahí cada día, dándonos la mano en los primeros pasos, sosteniéndonos cuando caemos, calmando nuestro llanto, enseñándonos a sonreír, descubrir mil juegos y a decir nuestras primeras palabras… ¡Mamá! 

  Ellas son las más hermosas, las más listas, las más guapas…, las mejores.

Muchas veces he pensado con cuanto amor las miramos; porque sí, es cierto que todas somos diferentes. Unas son más altas, otras más guapas o más inteligentes; pero os aseguro, que para los hijos, sus  madres siempre serán las primeras.

Referente en la niñez; la disciplina y la educación en nuestra juventud; y el refugio durante toda la vida.

La persona que nunca nos va a traicionar, la puerta que nunca se va a cerrar.

Con ella discutiremos, la retaremos, le mentiremos… Y ella, siempre perdonará nuestros errores.

Ser madre no se estudia en ningún libro, porque cada una lo escribe sola, cada día un nuevo capítulo. Con cada hijo, una historia diferente; porque somos diferentes, cada uno somos seres únicos e irrepetibles, tenemos nuestra propia personalidad, desde nuestro nacimiento, hasta el momento de nuestra muerte.

NACEMOS PARA SER LIBRES

Ella tiene toda la magia…

…Para transformar nuestras lágrimas, en sonrisas.

Siempre nos estará esperando con los brazos abiertos; pero lo mejor, siempre estará por llegar, porque será algún día, cuando tú serás madre o padre, que comprenderás…

¡Qué especial era tú, madre!

¡Porque madre, solo hay una!

Nos alimenta en su vientre durante meses, nos da la vida, nos regala sus mejores sonrisas… Y si estuvieses enfadad@ o alejad@ de ella

Haz las paces mientras puedas; ámala mientras está viva; perdona sus equivocaciones y comprende sus errores.

¿Quién no ha discutido con su madre? Es muy difícil que no lo hayamos hecho, seguramente en más de una ocasión.

A veces las discusiones son simples: no nos dejan salir con nuestros amigos, nos dicen que tenemos que estudiar más… pequeños problemas, de niños pequeños. Crecemos con ellas y crece todo en su idéntica medida: ilusiones, retos, sueños, proyectos…

Ellas siempre nos acompañan en el recorrido.

En ocasiones no las comprendemos, o ellas no nos entienden. Nos enfadamos durante días, las retamos o chantajeamos… Pero sobre todo las amamos, porque ellas siempre perdonan.

¡Gracias madre por traerme a este mundo!

¡A ti, te debo la vida!

2 comentarios en “Para ti, mamá.”

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